Portfolios inexistentes, o de cuando faltan piezas y sobran habilidades

Llega en la vida de todo buscador de empleos y nuevas oportunidades el momento en que una búsqueda lleva a la temible situación en que… nuestra solicitud es recibida! Tenemos esa entrevista para presentar el fruto de nuestra labor, ese único momento definitorio en que nuestro trabajo ideal está al alcance de nuestra mano. Pero claro, si somos novatos el fruto de nuestra labor es escaso y si no lo somos es muy probable que nuestra carpeta de trabajos tenga la calidad de un catálogo de supermercado, esté poco actualizada o sea prácticamente inexistente. Admitámoslo, en casa de herrero, cuchillo de palo, como suelen decir las abuelas.

En fin, el problema es en algunos casos (como el de los que recién empiezan o los que hicieron o desean hacer un cambio en sus carreras), que sentimos que no tenemos qué mostrar, sea porque nunca hicimos trabajos profesionales o porque los que hemos hecho fueron para clientes con un sentido estético inexistente. Hablemos entonces de cómo podemos poblar o mejorar nuestro portfolio.

¿PORTFOLIO? ¿Y ESO CON QUÉ SE COME?

Sea que estemos buscando clientes o empleador, el desafío es el mismo: mostrarle que nosotros somos la mejor opción. Más allá del precio de nuestro trabajo o de nuestras expectativas salariales, lo que la persona frente a nosotros va a observar primero es si nuestras habilidades y nuestro estilo los satisface, y si tenemos las herramientas necesarias para llevar a término lo que necesita. Inlcuso, el valor monetario puede pasar a segundo plano si nuestro trabajo los enamora. Es en este caso, cuando nuestro portfolio, o carpeta de trabajos, es nuestra más valedera carta de presentación. Pero, ¿qué mostrar si no tenemos qué?

Teniendo en cuenta lo dicho en el párrafo anterior, no hace falta haber tenido una larga lista de clientes para poder mostrar “lo que sabemos hacer”. Incluso nos pasa muchas veces a los freelancers o los que estuvimos trabajando para empresas que no podemos mostrar nuestros trabajos debido a acuerdos de confidencialidad y caemos en la misma situación. Bueno, he aquí algunos consejos para tener qué mostrar.

NUESTRA FAMILIA, NUESTROS CLIENTES

Si bien es más común oirnos despotricar, como diseñadores, respecto de nuestras familias que son sanguijuelas esclavistas dispuestas a adorarnos un poco con tal de obtener un diseño gratuito, también es cierto que ofrecen la ventaja de convertirse en eventuales clientes.

Más allá de que cobremos o no por ese trabajo, es una opción válida para nuestra carpeta. Después de todo, todos tenemos algún familiar que hace alguna actividad, maneja un negocio, tiene un hobby o quiere un blog. Y está en nosotros tomar esa oportunidad y manejarnos profesionalmente. No sólo podemos obtener experiencia de ello si somos novatos sino que también podemos obtener hermosas piezas de diseño para nuestra colección. Nosotros mismos podemos ir y obsequiarle tarjetas y papel membretado con un bonito monograma a un hermano o primo que se recibe, o podemos armarle un sitio a papá que hace aeromodelismo para que pueda mostrar sus modelos.

En mi caso, mi mamá diseña y confecciona vestidos de novia (y es mi mejor cliente… incluso me paga!!!), mi hermana es odalisca, mi papá tiene una columna en la radio y mi tío es coleccionista de películas antiguas. Todos son o fueron clientes en algún momento, e incluso puedo decir con orgullo que el caso de mi madre se convirtió en uno de mis casos de éxito, cuando ambas entendimos que nuestra relación en ese caso dejaba de ser “familiar” para convertirse en “profesional”. Yo le hablo como diseñadora y ella me escucha como cliente.

Por supuesto, de más está decir que poner en el portfolio “Sitio realizado para el Tío Pepe”, en vez de “Sitio realizado para la casa de venta de artículos de ferretería Pepe” no es lo más recomendable. ;)

Lo mismo va para nuestros amigos. Seguro alguno tiene una banda de música, saca fotos o hace arte, emprende un negocio o quiere dar a conocer sus opiniones.

HACIENDO BUENAS ACCIONES

Todos conocemos, o tenemos la opción de encontrar muy fácilmente, entidades sin fines de lucro que puedan beneficiarse con nuestros conocimientos. Logos, volantes, folletos, sitios web, blogs, tarjetas, son piezas que pueden ser de mucha utilidad al momento de dar a conocer sus actividades o tener que salir a conseguir fondos. Acercarnos a esas entidades puede ser una buena opción al momento de conseguir experiencia como diseñadores.

Incluso, si nuestro campo es el diseño web, podemos poner nuestro granito de arena creando sitios accesibles.

FREEBIES, SUBMISSIONS Y CONCURSOS

Finalmente, un tercer campo que puede sernos de utilidad es el de crear cosas para el público en general o para situaciones particulares de dominio público. En la web existen montones de sitios con la premisa de crear cosas. Por ejemplo, hay sitios de wallpapers, otros de afiches de concientización, otros que proponen temas para después armar galerías temáticas, sitios con concursos… Hay un buen listado de ellos en Blue Vertigo. Otro ejemplo es Speak up, un blog que además tiene un desafío mensual llamado Word It! en el cual proponen una palabra por mes y la consigna es enviar una pieza al respecto.

En el campo del diseño web, podemos recurrir a los populares sistemas de contenidos, como WordPress, Joomla y demás, y diseñar y producir temas gratuitos para repartir. Si somos diseñadores de tipografías, podemos regalar fuentes. Y así sucesivamente. Estos elementos tienen además la ventaja de funcionar como herramientas de promoción.

Lo bueno de este tipo de iniciativas es que nos permiten explotar toda nuestra creatividad, y elegir con qué herramientas nos sentimos más cómodos o nos gusta trabajar. Recuerden siempre que muchas veces los empleadores o clientes están buscando un estilo específico y tener trabajos que muestren aquello en lo que a ustedes más les gusta trabajar puede orientarlos hacia el nicho en que se quieran desarrollar.

FINALMENTE

No hace falta que un trabajo esté aprobado y pagado para ser una opción válida en nuestro curriculum. Poner un boceto no aprobado junto a la opción elegida por nuestro cliente (o no) o mostrar una pieza para un concurso que no ganamos son recursos lícitos para mostrar nuestro modo de hacer las cosas.

En resumen, hablar de nuestros clientes pasados le da a los futuros una idea de que sabremos trabajar junto a él, pero es en gran parte lo que vean lo que va a hacernos ganar su simpatía y será un gran factor en la balanza cuando tenga que decidirse por nuestro trabajo. Es además el complemento más fuerte que tenemos para sumar a nuestra entrevista. Después de todo, si vendemos diseño, mostremos diseño.

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